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ENTREVISTAS
 

DR. DONALD A. PROULX

ARQUEÓLOGO NORTEAMERICANO QUE INVESTIGÓ EN EL VALLE DE NEPEÑA

El Dr. Donald Proulx es un antropólogo norteamericano quien entre 1967 y 1979 realizó estudios de los restos arqueológicos del valle de Nepeña. Ha publicado numerosos libros y artículos sobre este tema, lamentablemente no muy difundidos porque están redactados en inglés. Nuestro sitio web menciona con frecuencia sus trabajos. Es profesor emérito de la Universidad de Massachusetts, y en estos momentos es curador de una exposición sobre la cultura Nazca que se llevará a cabo en Japón. Lo entrevistamos el 24 de junio en el Hotel Carmel de Miraflores, Lima.    

 

-¿Dr. Proulx, dónde y cuándo nació?

En Milwaukee, Wisconsin (E.U.A.) el 27 de mayo de 1939.

-¿Cómo se llaman sus padres y de dónde proceden?

Mi padre, Phillip Proulx, es de ascendencia francesa (mi abuelo vivió en Canadá) y mi madre, Virginia Mueller, tiene ascendientes alemanes.

-¿Cuántos hermanos tiene?

Hermanas, cuatro hermanas casadas. Dos de ellas estudiaron enfermería, otra trabajó en un banco, y la última en una tienda por departamentos.

-¿Qué religión practica usted?

Soy católico, no muy practicante, pero lo soy. En general, en EUA la mayoría es protestante, pero en Massachusetts priman los católicos.

-¿Dr. Proulx, cómo se llama su esposa y cuántos hijos tienen?

Mi esposa de 36 años es Mary Jean Ross. Tenemos dos hijos, Donald Jr. (de 35 años de edad) y William (de 33 años de edad). Donald es un ingeniero mecánico y Bill es un cartógrafo.

-¿Cómo comienza su vocación por la arqueología?

Mi interés por la arqueología comenzó con las visitas que hice al Museo Público de Milwaukee cuando era niño y con la lectura de libros sobre arqueología, especialmente sobre los egipcios y las momias, en la biblioteca local de Wauwatosa, Wisconsin donde vivía. Aunque mi curiosidad por la arqueología continuó durante mis años en el colegio secundario, yo escogí ingeniería como mi especialidad cuando ingresé al college en 1957. Pero muy rápido descubrí que no me adaptaba a esto, y decidí cambiarme a antropología y arqueología. 

-¿Cuéntenos sobre sus estudios?

Pasé los siguientes tres años (1958-61) en la Universidad de Wisconsin-Milwaukee estudiando y trabajando a tiempo parcial. Durante este tiempo hice mi primer entrenamiento de campo en la escuela de arqueología de la Universidad de Arizona. Participé en la excavación de un pueblo del siglo 13, llamado Turkey Creek Ruin.

-¿Cómo se vincula usted con el Perú?

 De regreso a Wisconsin, yo me ofrecí como voluntario en el Museo Público de Milwaukee. Trabajé con Lee Parsons en la sección de Antropología, y me encargaron catalogar una nueva colección de muestras arqueológicas peruanas donadas por Malcolm White: fui curador de la colección. Yo debo mi interés, y posterior especialización en arqueología peruana, a este suceso. Estuve muy intrigado con la cerámica de la costa sureña incluyendo Nasca y Paracas. Lee Parsons me enseñó los fundamentos de la arqueología peruana y me alentó para continuar mis estudios en la escuela de graduados. Obtuve mi Bachelor Degree por la Universidad de Wisconsin-Milwaukee en 1961 y pasé el verano practicando en un sitio del Período Arcaico en Boscobel (Wisconsin). 

-¿Luego busca relacionarse con la arqueología peruana?

Ingresé al Programa de Graduados de Antropología en la Universidad de California-Berkeley en el otoño de 1961. Escogí Berkeley porque podría trabajar con John Howland Rowe, el principal arqueólogo de este período. Rowe me invitó para ayudarlo en el Perú durante el verano de 1963, y trabajamos en Chavín y en el valle de Ica. Tuve la oportunidad de visitar muchos sitios del Período Nasca en la costa sur y tambien viajé por primera vez a Cuzco, Machu Picchu, Pucará, Puno, y Arequipa. 

-Veo que ya nunca dejaría de interesarse por el Perú...

 Al volver a Berkeley conduje una investigación de las colecciones hechas por el arqueólogo alemán Max Uhle que estaban depositadas en el Museo Lowie. También estudié la cerámica recolectada por Alfred Kroeber en 1926, ubicada en el Museo de Campo en Chicago. En 1965, yo completé mi disertación titulada "Diferencias locales y diferencias temporales en la cerámica Nasca".

-¿Qué enseñanzas valiosas le dejaron sus profesores de esta época?

Durante mis años en Berkeley,  John Rowe y varios otros profesores influyeron en mi formación. De Rowe yo adquirí un profundo interés en la historia cultural. Muchos de éstos me han inculcado un profundo aprecio por el arte "primitivo", especialmente el arte precolombino. 

-¿Usted es antropólogo que hace arqueología?

En E.U.A. la arqueología es una parte de la antropología. En el Perú son dos profesiones separadas, pero en E.U.A. es una sola carrera.

-¿Cuando se doctoró?

En 1965 recibí mi Ph.D. por la Universidad de Berkeley y comencé a enseñar en la Universidad de Massachusetts, donde permanecí durante toda mi carrera, y fui Presidente del Departamento de Antropología (1975-1978) y Director del Programa de Estudios Latinoamericanos de la Universidad (1980-1992) para señalar algunos de mis cargos. Fui profesor de Arqueología de América del Sur, Civilizaciones antiguas, Tecnología pre-industrial, Etnohistoria y arqueología andina, Problemas en arqueología andina, etc. 

-¿Cuando se retiró de la Universidad?

En el año 2002,  luego de 38 años de ejercicio. Soy profesor emérito. Continuo investigando, pero ahora de manera independiente. Sigo publicando mis trabajos y dando conferencias y como curador. Mi énfasis actual es la iconografía Nasca, pero no descuido los temas referidos al valle de Nepeña y la cultura Moche. Como verán, mi interés inicial fue la cultura Nasca y por eso mi dedicación a ésta.

-¿Cuándo llegó a San Jacinto por primera vez? ¿Y cómo era en ese tiempo?

Como ya lo dije antes, estuve en el Peru en 1963, pero recién en 1967 llegué por primera vez a San Jacinto. Estuve tres meses haciendo reconocimientos de campo de los restos arqueológicos del valle de Nepeña. Los funcionarios de NANSA y de IBEC, las autoridades, y el gerente de la hacienda, Jorge Young Mongrut, fueron muy amables y me apoyaron en todo: alimentación, hospedaje y servicio médico. San Jacinto me pareció muy bien organizado, con una buena arquitectura, con una iglesia colonial, excelentes edificios administrativos, gente muy amable, con un eficiente hospital y una población pequeña de entre mil a dos mil personas.

Iglesia San Jacinto (antes terremoto 70) Mercado y cine (antes terremoto 1970)

-¿Por qué escogió el valle de Nepeña para realizar sus investigaciones arqueológicas?

En 1966, Junius Bird, el conocido arqueólogo que trabajaba en el Museo Americano de Historia Natural, planeaba un proyecto de 10 años para desenterrar los murales de Pañamarca. El me animó a adelantar su trabajo con una prospección de todo el valle para determinar la extension y naturaleza de las diversas culturas de Nepeña. Yo acepté y en 1967 comencé mi estudio en Nepeña. Aunque el proyecto de Bird nunca se hizo realidad, yo proseguí mis investigaciones por más de 18 años. Tengamos en cuenta que en la década de 1960 era muy difícil hacer excavaciones. 

-¿Cuánto tiempo estuvo en San Jacinto?

En 1967, yo estuve 3 meses y detecté 110 sitios arqueológicos; en 1971 permanecí cerca de 3 meses y censé 110 sitios más; y en mi tercer viaje me acompañó mi alumno Richard Daggett. Este, ya graduado, completó el estudio del valle durante 1980-1981. En 1982, yo estuve dos días en San Jacinto, junto con mi esposa, pero fue un viaje turístico y encontré a San Jacinto muy cambiado, comenzando por el aumento de su población.

-¿Como era San Jacinto en 1971?

Yo había planeado hacer mi segundo viaje en 1970, pero, enterado que había sucedido un terrible terremoto, postergué mi viaje para 1971. En este año, las condiciones sanitarias eran muy malas, y recién estaban reconstruyendo las casas; pero no puedo quejarme: a pesar de las carencias recibí muchas facilidades. Los cambios políticos hicieron que se convierta en cooperativa y yo noté mucha tensión entre los pobladores, pero la gente era la misma en su generosidad, especialmente Máximo Reyes, quien fue un estupendo guía y amigo. El era fisicoculturista.

Solivín y Oficinas Administrat. (1971) Oficinas Administrat. provisionales(1971) Ofic. Adm. destruidas x terremoto (1971)

-¿Y en 1979?

Encontré a un pueblo que ya había reconstruido sus principales edificaciones y estaban más estabilizados. 

-¿A quiénes conoció en San Jacinto?

En mi primer viaje debo agradecer la ayuda y hospitalidad del Sr. Guillermo Abadía de NANSA; del Sr John Baugh, gerente general de NANSA; el Ing. Jorge Young, administrador de la Hda San Jacinto; el Sr Robert Bruce y su esposa; el Sr. Aicardi y su esposa; el Sr Rafael Lavy; y la Srta. Edith Magán y familia. En mi segundo viaje al Sr. Abadía de la Central de Cooperativas Agrarias de Producción Azucareras del Perú; al Sr  Lavy, presidente de la Cooperativa Agraria de Producción San Jacinto Ltda. Nº 40; al Ing. Javier Ramírez, gerente de la cooperativa; al Dr Elio Pimentel, asesor legal; a los ingenieros Mejía, Mazulis, Dávila, Izquieta, Ibáñez, Llosa, Lino, Milla, Sáenz, Ché e Aicardi con quienes yo viví. También al Dr. Abel Mayorga, al Dr. Agustín Díaz, al Dr. Mario Díaz, al Sr Luis Alvarez y esposa, y la Srta Edith Magán. En mi tercer viaje debo agradecer a mi viejo amigo Guillermo Abadía; al Ing. Young, gerente general de CECOAAP; al Ing. Javier Ramírez; al Dr. Pimentel; a Máximo Reyes y familia; a Freddy Mazulis y familia (quién me trató como a un miembro de su familia); a las familias Aicardi, Alvarez, Miasta, Mejía, Martínez y Cruzate; al Padre Pedro Angeles; a Wilfredo Gambini; y a mi viejo amigo Willie Magán.

-¿Cómo realizó sus investigaciones en el valle y quién lo financió?

No realicé excavaciones y mis estudios se basaron en materiales superficiales. Investigué desde Samanco a Jimbe, pues más allá hay pocos sitios. Recibí apoyo económico de varias fundaciones, universidades y museos de E.U.A., pero no del Perú. Los gastos fueron mínimos: unos 2 mil a 3 mil dólares por viaje. Pero durante mi último viaje yo quería excavar y solicité el permiso respectivo con la debida anticipación, ¡pero la autorizacion salió el último día de mi estadía en el Perú! 

-¿Tiene cerámica de nuestro valle en E.U.A.?

No. El gobierno peruano no permite sacar del país artefactos arqueológicos. Fotografié todos los artefactos que reuní de las superficies de los sitios que investigué.También fotografié mucha cerámica de personas particulares del valle, pero quien tenía una gran colección era el Sr. Curay de Nepeña.

-¿Cuál es la importancia de la cerámica?

La cerámica es más reveladora para encontrar filiaciones y señalar épocas de las diferentes culturas, pero los textiles son insuficientes como fuente de datos y son escasos en número.

-¿Qué libros ha publicado sobre el valle de Nepeña?

Tres libros: Una descripción arqueológica del valle de Nepeña, Perú (1968); Investigaciones arqueológicas en el valle de Nepeña, Perú (1973); y Un análisis de la secuencia cultural Temprana en el valle de Nepeña, Perú (1985). También he publicado artículos en revistas como: "El Horizonte Temprano de la costa norte del Perú: una revisión de los avances recientes" (1976); "Territorialidad en el Período Intermedio Temprano: el caso de Moche y Recuay" (1982); "Descripción del valle de Nepeña: una visión retrospectiva" (1993); y "Pañamarca y la presencia Moche en el valle de Nepeña. Revisitado".

-Tenemos un templo fundacional, muy antiguo, como es Punkurí, pero los mismos san jacinteños no lo valoran, ¿qué tan antiguo es?

Julio C. Tello dice que Punkurí fue construido por los pobladores de la Cultura Chavín, pero yo opino que pertenece al Período Inicial, es decir Punkurí es preChavín. Cerro Blanco sí es chavinense. Chavín tuvo un rol de conector entre la costa y la sierra.

-¿Puede hacer una cronología de los sitios arqueológicos más importantes?

Del Período Precerámico (5000-1800 a.C.) hay pocos sitios y se ubican cerca del mar. De la Epoca Arcaica tenemos Los Chinos (Los Chimus) y uno ó dos sitios más. En el Período Inicial (1800-800 a.C.) se introdujo la agricultura, la alfarería y también los principios de la arquitectura ceremonial compleja en el valle de Nepena. El sitio Nº 48, llamado Motocachy, tiene pirámides y figuras semejantes a las Aldas. Los sitios de Punkurí y Caylán pertenecen también a este período. Caylán es un sitio muy importante al que no se le ha dado la debida relevancia ya que nunca se ha excavado allí: es grande, con habitaciones, arquitectura piramidal y con óptima localización. 

En el Horizonte Temprano (800-200 a.C.) habían dos manifestaciones culturales mayores en el valle. Primero, los sitios como Cerro Blanco que demuestran una fuerte influencia de la cultura serrana Chavín de Huantar. Es posible que una migración de personas de las tierras altas entraran al valle de Nepena durante la primera parte del Horizonte Temprano. Segundo, a pesar de la influencia Chavín, este Horizonte fue dominado por una cultura local que construyó grandes edificios megalíticos con bloques de piedra finamente cortados y cuya alfarería era muy diferente de Chavin.
Los sitios de Moro, Kiske, Paredones, Kushipampa y la ocupación premoche de 
Pañamarca tienen arquitectura megalítica. Kiske fue construido en esa ubicación 
porque servía para el control social. Existe evidencias de fortificaciones y muchas guerras durante este período. Es posible que haya vínculos entre Santa y Nepeña.

En el Período Intermedio Temprano (200 a.C – 700 d.C) hay hegemonía Mochica, con construcciones de barro. Los mochicas ocuparon el área central del valle y establecieron su sitio administrativo y ceremonial en Pañamarca. Al mismo tiempo, la Cultura Recuay, cuya sede estaba en la sierra, ocupaba la parte alta del valle cerca de Moro. Estas dos culturas, Moche y Recuay, vivían lado a lado, respetando mutuamente sus territorios. 

En el Horizonte Medio (700-1000 d.C.) hay predominio Huari. Y en el Período Intermedio Tardío (1000-1460 d.C.) son los chimús los predominantes, y su asiento principal estuvo en Huacatambo, el principal centro de control. Aquí se encontró una columna de barro con dibujos que señala la frontera Chimú cerca de Máquina Nueva. En estas etapas hubo una explosión demográfica, y por lo tanto una reocupación de todos los sitios anteriores, entonces estamos hablando de sitios multiocupados.

-¿Cómo se alimentaban en aquellas épocas?

Con frijoles, maíz, yuca, ají, achira, pescado. Luego se va haciendo más variado, pero el consumo de camélidos era escaso, aunque yo he desenterrado algunos huesos de estos animales.  

-¿Y los dioses preincas?

En el Horizonte Temprano se adoraba al jaguar, por la influencia Chavín. En Cerro Blanco hay una imagen de un felino semejante a la Huaca de los Reyes. En el Horizonte Medio abundan los dioses con máscaras y aves de influencia Tiahuanaco. En el Intermedio Temprano habían divinidades yuxtapuyestas: Moche y Recuay. Los Moches preferían la zona céntrica de los valles. Pañamarca era un centro ceremonial ubicado en la frontera sur de la cultura Moche, aunque Wilson dice que en Casma existen asentamientos mochicas, pero son muy laxos, con poco control.

-¿Qué puede decirmos sobre los petroglifos?

Son muy difíciles de determinar cuándo se hicieron, algunos son tempranos y otros son chimús.

-¿Qué libro está escribiendo actualmente?

Un texto sobre la cerámica e iconografia Nazca con 100 fotos y 500 páginas.

-¿Con que arqueólogos peruanos mantiene contacto?

Con Santiago Uceda, de la Universidad Nacional de Trujillo, y Luis Jaime Castillo de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

-¿Ha leído alguna novela peruana?

Sí, he leído Yawar fiesta y Los ríos profundos de José María Arguedas, entre otros.

-¿Cómo aprendió español?

Estoy avergonzado por no hablar bien el español a pesar de trabajar en Perú por más de 40 años. Cuando estaba en el colegio, yo tuve que aprender francés y alemán para mis exámenes doctorales, pero por mi escaso tiempo sólo pude tomar cursos básicos de español. El español que sé, lo aprendí yo mismo. Puedo leer el español bastante bien en mi área de arqueología y puedo comunicarme en un nivel básico, pero debo aprender más.

-¿Volverá alguna vez a San Jacinto?

Desde hace tiempo estoy deseando visitar Nepeña, pero mi trabajo en la costa del sur me ha dejado muy poco tiempo para visitar el norte. Estoy ansioso por volver a Nepeña para ver a viejos amigos y para examinar el trabajo arqueológico que se ha hecho allí desde que lo dejé en 1979.

Oficinas Administrativas antes de 1970

Chalanes antes de 1970

-¿Qué recuerdos guarda?

Recuerdo la bondad y la hospitalidad dadas a mí las tres veces que yo trabajé en el Valle. Recuerdo especialmente a la Familia Mazulis y la gran amistad que tuvimos. A menudo los hijos de Freddy Mazulis me acompañaron por el campo y me ayudaron con la prospección. Los ingenieros con los que viví en el casino eran muy amable.

-¿Recuerda alguna fruta del Perú?

Recuerdo que comí chirimoya, tuna y papaya por primera vez. Estos eran deliciosos.

-¿Y la comida?

Me gustó el cuy, aunque tiene muy poca carne. También el cau-cau, que me hizo recordar al couscous, pero con tripas picadas.

-¿Les habla a sus hijos sobre el valle de Nepeña?

Les he mostrado las fotos de Nepeña a mis hijos y les he contado de los tiempos maravillosos que pasé al trabajar en el valle. 

-Cuéntenos sobre su último viaje a San Jacinto.

Yo siempre quise que mi esposa visitara Nepeña. En 1982 tuvimos la oportunidad de hacer una visita corta al valle. Yo le mostré San Jacinto, Panamarca y parte de los otros sitios.

-¿A qué se debe su visita al Perú en estos días?

Soy curador de una exposición sobre la cultura Nasca que se realizará el año 2006 en Tokio y 6 ciudades más de Japón. Se exhibirén cerámicas, textiles, momias, trofeos, objetos de oro y madera, etc. Haremos una selección de objetos de diferentes museos peruanos. Estoy coordinando con los patrocinadores y la embajada japonesa los arreglos para esta exposición.

-Aquí en Spero hemos decidido que el olvido no podrá vencernos: siempre recordamos a quienes han trabajado por nuestra tierra.

Gracias.

-Envíe un mensaje a la gente sanjacinteña.

Muchas gracias por toda la ayuda que me han brindado para realizar mis investigaciones y es mi intención visitar San Jacinto otra vez en un futuro cercano ya que es un lugar amigable y por eso yo tengo un lugar en mi corazón para San Jacinto.

Entrevista realizada por Leonardo Garay M. Todas las fotos son de Donald A. Proux