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ME VOY, PERO VOLVERE
Por Rommy Cerro
La situacion economica y politica de muchos paises latinoamericanos está dando
como resultado un problema social del cual debemos tener conciencia. El nucleo
de la sociedad es la familia, y si la familia se afecta directamente por estos
problemas, se está afectando a la sociedad. Estamos en circulo vicioso del cual
no sabemos cuando saldremos.
En paises como los nuestros nos caracterizamos por tener hogares unidos, tener a
la familia siempre pendiente de unos y otros, y quiza hasta en exceso, pero es
muy "latino", y nos corre en las venas "el calorcito familiar", el querer ver a
nuestros hijos crecer, casarse, ver a los nietos, gozar de ellos, participar de
sus alegrias y tristezas; o ver a los padres morir, asistirlos en sus
enfermedades, acompañarlos y darles una digna "tercera edad".
Sin embargo, ahora, se nos ha desintegrado familiarmente: No podemos seguir
viviendo en nuestro pais y nos vamos. Nos han convertido, a la fuerza, en
personas frias, egoistas, duras, donde importamos solo nosotros mismos, porque
la "vida" (ambiciones de poder, malos politicos, decadencia de valores) se ha
encargado de cerrarnos los caminos. No nos vamos a otro pais porque "queremos",
sino porque "debemos".
Necesitamos mucho "objetivismo" para asumir realidades nuevas, donde los
sentimientos los dejamos de lado, olvidandonos de papas ancianos o hermanos
enfermos, de lo contrario no podriamos asumir aquellos mundos nuevos que, legal
o ilegalmente, nos ofrecen salir de las angustias, del estres, de la
inestabilidad que vivimos en nuestros paises.
Son pocos los hogares que hoy en dia cuentan con todos sus miembros, siempre hay
por lo menos uno de ellos que han tenido que emigrar y buscar lograr "el sueño
americano" o el tan sonado, ahora, "sueño canadiense". Al lograr ellos aquel
"sueño obligado", la familia que se dejó se beneficia, viendo el lado positivo,
con el aporte que aquel en el extranjero envia para nivelar el presupuesto
familiar, y sabiendo que sus hijos "la estan logrando".
No obstante y, quiza controvertidamente, la gran mayoria de los que se van
pretende que, cuando sus hijos tengan alas para volar solos, y ellos reciban una
pension de jubilacion, regresaran y enterraran sus huesos en aquella linda
tierra que los vio nacer, y por eso dicen: "me voy, pero volvere".
Marzo de 2003. |