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HISTORIA COLONIAL Y REPUBLICANA DE SAN JACINTO
 


ETAPA COLONIAL
 


Según Cieza de León , el valle de Nepeña fue conocido en el siglo XVI con el nombre de Guambacho. El recorrió toda la costa peruana rumbo a Lima.
Al arribar los españoles se instauran las encomiendas que consistían en la entrega de la tierra y sus pobladores como propiedad del conquistador. Se sabe de la concesión de Motocachy al capitán Carrillo. Cuando la encomienda evoluciona a hacienda, ésta pasa a poder del Conde de Motocachy quien fue el primero en sembrar viñedos a inicios del siglo 17 para producir vino y pisco.



Parras de Motocachy


Desde 1700 hasta 1767, los jesuitas fueron los hacendados más importantes del valle. En San Jacinto y San José sembraron caña, y en Motocachy continuaron con los viñedos. La fama del pisco de Motocachy está reseñada por Ricardo Palma quien lo menciona en sus tradiciones tituladas "El mes de diciembre en la antigua Lima" y "Gajes del oficio", donde refiere que el pisco de Motocachy se servía en el Palacio del virrey en Lima y que, incluso, había sido enviado al rey de España. Cuando los jesuitas fueron expulsados del Perú, las haciendas pasaron a poder de la Corona Española.
Desde 1586 llegan esclavos negros del Africa para dedicarse al cultivo de la caña. Tenemos noticias de las rebeliones de esclavos de la Hacienda San José, que en aquel tiempo era una propiedad separada de San Jacinto.
La causa san jacinteña es un potaje originario de esta época. Se prepara de modo similar al escabeche de pollo, pero se diferencia porque usa pescado salado o fresco.


ETAPA REPUBLICANA


En 1824, Robert Proctor escribe que el viaje de Casma a Nepeña y de ésta a Santa se hacía por caminos apenas delimitados en medio de arenales montuosos y que existían muchos restos arqueológicos.
William Bennet Stevenson , en 1829, narra su visita al valle de Nepeña y refiere que hay varias plantaciones de azúcar y viñedos, resaltando la calidad del vino de la hacienda Motocachi y del aguardiente que también tiene un sabor muy delicado.
Hacia 1850 se fabricó, con algarrobo traído de Casma, la vieja prensa para aplastar uvas que está en poder, actualmente, de la familia Mayorga en Motocachy.
El escocés Henry Swayne, en 1860, compra la hacienda San Jacinto.
En 1865, el norteamericano Efraim George Squier llega a nuestro valle y nos cuenta que, antiguamente, la hacienda San Jacinto fue uno de las mejores de la zona y que hacia 1860 se encontraba muy descuidada, abandonada por los negros esclavos y que recién había sido comprada por Henry Swayne, quien lo estaba reconstruyendo e incluso arreglando los cuartos para los chinos, y reemplazando la caña de azúcar por el algodón. (Los primeros inmigrantes chinos llegaron a San Jacinto en 1849, mientras que los primeros japoneses arribaron en 1899).
Swayne fue el primer extranjero capitalista que llegó al valle y sentó las bases de la industria azucarera en la zona. El hizo irrigaciones, compró propiedades y maquinaria moderna, como los vacumpanes, lo que mejoró la eficiencia. Después de 1870, la riqueza de Swayne disminuyó debido a la competencia del azúcar alemán de remolacha y al término de la Guerra Civil Norteamericana que redujo la demanda de algodón. La deuda que ya tenía la hacienda aumentó al comenzar la Guerra del Pacífico (1879) porque se inició una crisis económica. Cuando, en 1877, fallece Swayne, su yerno Augusto B. Leguía se encarga de administrar tales bienes. Anotemos que la intervención de la British Foreign Office evitó que San Jacinto sufriera el vandalismo del ejército chileno. Aún queda el recuerdo de esta agresión en un topónimo de Huacatambo: la Cuesta Chile .
Swayne tenía su cartero personal porque no toleraba la demora de las cartas que viajaban por barcos. Este era Julián Pascacio, un negro que vivió 106 años, y que por sus rápidos viajes en caballo a Lima se ganó el apodo de "Venado". En homenaje a él, una calle de Barrio Nuevo lleva su nombre.
En 1895, el alemán Ernst W. Middendorf , visita nuestro valle, y reseña sobre la hacienda San Antonio, el pueblo de Nepeña, las ruinas de Pañamarquilla (Pañamarca), la hacienda San Jacinto, Moro, Motocuche, las ruinas de Cuchipampa (Siete Huacas), y la fortaleza de Huancarpón. Anota que la familia Swayne es propietaria de la hacienda San Jacinto.


Pañamarca


En 1900, la familia Swayne acordó transferir la propiedad de San Jacinto a su acreedor, la Familia Lockett (una casa mercantil de Liverpool). Para ello se crea The British Sugar Company (TBSC), cuyos socios fueron los hermanos Lockett, F.J. Swayne y Augusto B. Leguía. El gerente en Lima fue Leguía, cargo que dejó al ser elegido presidente del Perú.

En 1910, el Administrador de la hacienda era el Sr. Eleodoro Mayorga, siendo su Asistente Ronald Gordon, un inglés enamorado del Perú. Gordon cuenta que, cuando él llegó a la hacienda, los empleados más importantes, Administrador General, Cajero-Contador y Administrador de Campo, eran peruanos; y que habían 6 empleados británicos. Recuerda las rivalidades de dos altos empleados: el Visitador (supervisor) Ismael Idiaquez y el Administrador General Ramón García Irigoyen. Gordon se aficionó a la caza de venados, palomas y tórtolas. También compraron sabuesos de Inglaterra para mejorar la caza. Luego se dedicó a las peleas de gallos y cuenta que los peones peruanos, negros, chinos y japoneses eran fanáticos de los gallos. Refiere que sólo cuando el Virrey Amat legalizó esta afición, en 1762, fue aceptado por las clases altas. Narra una epidemia de peste bubónica transmitida por las ratas que aumentaron gracias a las brozas de los techos de las casas; la solución fue quemar todas las brozas y matar la mayor cantidad de ratas, así como a los cuyes, lo que provocó el malestar de los pobladores. Los funcionarios de la hacienda sospechaban que los cuyes también difundían la bubónica, pero los trabajadores lo negaban.
En 1913 vino un pequeño alud que fue llamado Solivín y que arrasó una pequeña parte del pueblo de San Jacinto.
En 1920 se funda la Sociedad Agrícola Limitada de la que eran accionistas los hermanos Lockett.
Gordon relata que en 1925 hubo una gran inundación en todo el valle provocado por las abundantes lluvias en los Andes. El aluvión destruyó una parte del pueblo y cavó un cauce que ahora se llama Solivín. Este trae agua sólo cuando las lluvias son muy abundantes en la sierra y permanece seco el resto del tiempo. También resultó dañado el puerto de Samanco, lo que obligó a construir uno nuevo en Besique. Para entrar a este nuevo puerto fue necesario construir un túnel, labor realizada por mineros arequipeños cuyo jefe era un alemán apodado "Conejo Blanco".
En 1947 se crea la Negociación Azucarera Nepeña S.A. (NANSA) que contaba con socios ingleses y peruanos liderados por Felipe Beltrán Espantoso.
A fines de la década del 50, un consorcio cubano-norteamericano, con la participación de NANSA, funda la empresa Primadera Nepeña Peruana (P.N.P), presidida por Theodor Kiendl, que elaboraría papel y planchas para construcción, pero éste fracasa. La crisis llegó a NANSA a mediados de la década del 60, retirándose el administrador, Gabor Kende, y el contralor, David Hosea, quienes eran extranjeros. Edward Lindsay fue nombrado como nuevo Administrador.
San Jacinto es adquirido por un consorcio cubano-norteamericano en 1968. La familia González, miembro del consorcio, inicia una administración cuestionada, pero muy pronto los trabajadores solicitan la expropiación de la hacienda. El Gobierno Militar, presidido por el General Velasco, la entrega a sus trabajadores, formándose la Cooperativa Azucarera San Jacinto Ltda. N° 40.
El terremoto del 31 de mayo de 1970 provocó muertos y enormes pérdidas materiales en San Jacinto.
La Corriente del Niño de 1983 afectó severamente la economía de la cooperativa. Luego, la crisis económica se manifestará con toda su crudeza a inicios de los 90 a raíz de la corrupción y de la pésima administración autogestionaria. Muchos san jacinteños comienzan a migrar masivamente hacia Lima y al extranjero en busca de oportunidades.
 


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