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HISTORIA del
FERROCARRIL QUISQUE - SAMANCO/BESIQUE
Este artículo está compuesto de fragmentos tomados de la
Revista del Valle de Nepeña e intenta recopilar datos sobre los orígenes,
desarrollo y término de este ferrocarril. Fue elaborado a partir del
interés mostrado por el historiador Sr. Elio Galessio por incluir datos del tren que corría por el Valle de Nepeña en su
Historia de los ferrocarriles del Perú (http://museoelectri.perucultural.org.pe/ferrocarriles.htm),
.
Las haciendas principales
en el valle de Nepeña eran Motocachy, San Jacinto, San José, San Gregorio,
Huacatambo y La Capellanía. Estas haciendas se originaron en los tiempos
coloniales y pasaron sucesivamente a la Corona Española y durante la República
fueron vendidos a intereses británicos, comenzando con la familia Swayne.
Precisamente, Henry Swayne adquiere en 1860 sólo la Hacienda
San Jacinto y compra el primer ferrocarril.
La distribución original del
ferrocarril operaba solamente en la vecindad inmediata de la fábrica de San
Jacinto y transportaba el azúcar hasta la estación de Pungurí ubicada en
el lindero de la Hacienda San José, que tenía otros propietarios, desde
donde las carretas de mulas salían en su largo viaje hasta el puerto de
Samanco. Más tarde se extendió un ramal desde el “Cambio del Cojo” [éste
se ubicaba, yendo al mar, inmediatamente pasando Punkurí, en la curva,
aquí se cambiaba la línea férrea hacia Punkurí] hasta el lindero de San José donde se juntó con el
ferrocarril de dicha hacienda.[2]
Probablemente la primera
locomotora que se vió en el valle fue la “Motocachy”, construida
alrededor de 1870 y comprada por el señor Swayne de segunda mano a una mina
de carbón en Lanarkshire, Escocia. Poco tiempo después llegó una
locomotora similar, la “Quisque”. Ambas fueron fabricadas por John
Barclay, de Kilmarnock, en Escocia, y estuvieron en servicio hasta hasta
hace, más o menos, 1949.[2]
Debido
a la quiebra de la familia Swayne, las propiedades pasan al principal
acreedor, la familia inglesa Lockett, quienes, para administrar la Hacienda
San Jacinto y la de Cañete, fundan The
British Sugar Company Ltd., que fue constituida el 26 de mayo de 1900, con oficinas registradas en Liverpool,
Inglaterra, siendo los primeros Directores R. Lockett, William Jeffery Lockett, George A. Lockett, F.J. Swayne,
Augusto B. Leguía y James Buddle. El señor Leguía fue nombrado también
Gerente de la Compañía en Lima y continuó desempeñando este puesto hasta
que fue elegido Presidente de la República en 1908, año en que lo sucedió
el señor Edward L. Houghton. [7]
Desde los primeros años de
actividades de B.S.C.L. en el Perú, los precios del azúcar fueron bajos y la
Compañía perdió dinero. [7]
No obstante estos tiempos difíciles
y gracias al entusiasmo de los señores G.A. Lockettt y Houghton, la Compañía
desarrolló activamente sus propiedades tanto en Cañete como en las
Haciendas San Jacinto y Motocachy, en Nepeña. Entre 1903 y 1912 adquirió
varios intereses de la familia Salas en la Hacienda Huacatambo con la mira
de usarla principalmente como una sección para criar mulas para las carretas
que llevaban el azúcar desde el lindero de San José hasta el Puerto de
Samanco, regresando con mercaderías y maquinaria.[7]
La fábrica de azúcar fue
modernizada y la red de ferrocarril extendida desde Pungurí hasta el
lindero de San José y desde Quisque hasta Motocachy donde se había sembrado
caña de azúcar. [7]
Al mismo tiempo se reconoció que
solamente se podría producir azúcar en San Jacinto, con eficiencia, aumentando la
producción de la fábrica, y por esa razón se consideró con seriedad el
asunto de tratar de comprar la Hacienda San José. [7]
Existía también el problema del
transporte. Los dueños de San José habían construido un ferrocarril desde el
lindero con San Jacinto hasta la tranquera de Vaquería [zona ubicada frente
a Cerro Blanco] que formó el lindero con la Hacienda San Gregorio, de la misma trocha de 3’6”
[1.06 m.] que el ferrocarril de San
Jacinto, y se había hecho un contrato para que los carros del ferrocarril de
San Jacinto, que transportaban el azúcar puedan atravesar esa sección de San
José, pero,
como los rieles de San José eran más livianos, los dueños no permitían que las
pesadas locomotoras de San Jacinto cruzasen el lindero. En efecto, una
tranquera con candado se colocó a través de la línea y el tren tenía que
esperar hasta que el Administrador de San José le abriera para que pasasen los
carros de San Jacinto para ser halados por la locomotora liviana de San José. Al llegar
a la tranquera de Vaquería se trasbordaba el azúcar a carretas de mulas que
tomaban dos días para transportarla a Samanco, luego de pasar, una noche de
descanso en Huacatambo. (p.14)[7]
Al estallar la primera guerra
mundial en 1914, el precio del azúcar mejoró y se comenzó a hacer
ganancias, con el resultado que, en 1916, la British Sugar Company pudo
comprar la hacienda San José que había sido embargada por el Banco Perú y Londres. (p.
15)[7]
La Sociedad Agrícola Nepeña Ltd. fue formada en Julio de 1920, como
una compañía peruana. El Sr John B. Harrison fue nombrado
Administrador General de las Haciendas.
Durante el primer año de vida de la nueva compañía, se completó
la extensión del ferrocarril al puerto de Samanco. (p.14) [6]
Después
de la compra de la hacienda San Jose en 1916, se extendió el ferrocarril
desde la tranquera de Vaquería hasta Huacatambo, siguiendo hasta Agua
Hedionda en el lindero con La Capilla, pero no fue sino en 1920, gracias a
las insistencias del señor John B. Harrison, quién era entonces
Administrador, que una faja de terreno a
través de La Capilla fue comprada y se pudo completar el ultimo eslabón
entre la fábrica en San Jacinto y el puerto de Samanco. Esta última etapa
de la construcción tuvo sus problemas e incidentes. Para llegar a los depósitos
de azúcar y el muelle nuevo en Samanco, el ferrocarril tenía que atravesar
la calle principal del puerto y los habitantes, con razón tuvieron sus
objeciones por el riesgo de incendio, por las chispas que despedían las
locomotoras que entonces quemaban leña; sistema este que
continuó hasta que se convirtieron a petróleo en 1940.[2]
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Debido
a ello se construyó una estación en las afueras de Samanco y se
compró una locomotora a gasolina para la última etapa de transporte.
Es difícil darse cuenta hoy día lo que significó a la Gerencia el
haber completado el ferrocarril. Anteriormente, carretas de tres mulas cada
una, llevaban solo seis sacos de azúcar por los “caminos” de arena
espesa. La maquinaria para la fábrica incluyendo los cilindros para el
trapiche que pesaban 10 toneladas cada uno, tenían que hacer el viaje en la
dirección opuesta, para lo cual se empleaba un vagón que se llamaba “El
Trinquival”, construido en San Jacinto. Este vagón se tiraba por un gran
número de bueyes así que cuando se transportaba una pieza pesada de
maquinaria desde el Puerto, era menester parar la Fábrica para poder surtir
el número necesario de bueyes, que se ponían en disponibilidad de los que
se empleaban en el carguío de caña en el corte, que también tenia que
suspenderse.[2]
Más
tarde la British Sugar Company añadió la locomotora “San Jacinto” que
ha sido totalmente reconstruida varias veces. La Hacienda San José tenía
dos locomotoras, la “San José” construida por Baldwin & Co. En los
EUA y la “Sute”, construida en Chile. Después, cuando San Jacinto
compra la Hacienda San José, pasaron a manos de la British Sugar Co.,
propietarios de San Jacinto. La “Huacatambo” fue adquirida por el año
1921 cuando se decidió extender el ferrocarril a Samanco y la “San
Gregorio” se compró en 1924 para manejar la cantidad adicional de caña
de azúcar cuando se compró la Hacienda San Gregorio. La locomotora llamada
“La Capilla” fue originalmente suministrada a la hacienda Santa Barbara
en Cañete y fue comprada a ésta en 1941, cuando se decidió aumentar el área
de caña de la hacienda Huacatambo.[2]

Locomotora
Sute
Hasta aquí hemos visto una mezcla de ferrocarriles
halados por motores a leña y por bueyes. Leamos el testimonio de Peter
B. Harrison, hijo del administrador de San Jacinto en 1920:
"¿Cuándo
llegó el Sr. John a San Jacinto? ¿Qué medios de transporte utilizó?
Si
mal no recuerdo estuvo en Cañete dos o tres años con diferente cargos.
Luego, lo trasladaron a San Jacinto como Administrador. Llegó al puerto de
Samanco y de allí a San Jacinto en carreta jalada por mulas. [cerca de
1920]"
El servicio de ferrocarril sufrió muy serios daños
durante las inundaciones, aluvión y grandes lluvias de marzo de 1925 pues
largos trechos de los rieles fueron llevados por las aguas, enterrados o
trenzados en los árboles. La sección entre Quisque y Motocachy nunca se
reconstruyó; y fue necesario colocar un trecho completamente nuevo desde
Tambo Huarapo en la Hacienda Huacatambo hasta el nuevo puerto de Besique en
el mismo año. Al mismo tiempo, la mayor parte de los carros “de cajón”
para transportar el azúcar en sacos, que se encontraban en ese entonces en
la estación de Samanco, fueron llevados por las aguas y perdidos en el mar.
Debido a la destrucción del muelle de Samanco, hubo
necesidad de tomar medidas transitorias improvisadas para embarcar el azúcar
y recibir mercaderías y equipos ya que el puerto estaba incomunicado y el
muelle completamente seco por haberse retirado considerablemente las aguas
del mar por efectos del aluvión.[4]
En
Diciembre de 1928 ya se había reconstruido el ferrocarril hasta el Puente
de Quisque en la parte alta del valle y por toda la extensión de la bajada
del mismo, incluyendo la nueva línea desde Huacatambo, pasando por “La
Cumbre” y a través del túnel, para entrar al nuevo puerto de Besique,
ubicado más al norte de Samanco, en una pequeña bahía.[4]

BESIQUE
O SAMANCO NUEVO
El
puerto de Besique o Samanco Nuevo, en 1928, ya tenía depósitos y edificios
permanentes, pero los planos para la construcción de un muelle estable, se
estaban discutiendo todavía con el Gobierno y mientras tanto el muelle
provisional había sido destruido por la braveza del mar. Por consiguiente,
operaciones en el puerto eran difíciles en extremo.[4]
El
muelle nuevo en Besique se terminó en 1930. Construido por la Sociedad Agrícola
Nepeña Ltd., se obtuvo una concesión del Gobierno para operarlo durante un
período de 20 años. (p.14-15)
LOS AUTOCARRILES
El método normal
de transporte en el Valle era por autocarril, el cual corría sobre los
rieles del ferrocarril –en 1928 habían 3 de estos vehículos-. En 1928 un
autocarril marca Drewry había sido suministrado para el uso exclusivo del
Administrador y los huéspedes oficiales. Esta notable máquina prestó
servicios durante casi 25 años.
En los dos primeros años de su
vida el motor nunca trabajó en el cambio que correspondía a la tercera
velocidad por la sencilla razón que nadie se había dado cuenta que la
ranura en la tabla del piso impedía que la palanca de cambio entrara en su
posición correcta.
El sistema de enfriamiento de este
vehículo era deficiente y cuando salía de Besique en dirección a San Jacinto,
el agua hervía antes de llegar a Huacatambo, pero sin embargo la primera
parada se hacía usualmente en la tranquera de Vaquería, con el motor ya al rojo. Aquí el guardián tenía
listas latas de agua para remediar la situación. Al principio se trataba de
rellenar el tanque, pero gran parte del agua desparecía en vapor. Una vez
lleno el tanque, el resto de las latas de agua se echaban sobre el motor
para enfriarlo.
Entonces se continuaba el viaje,
volviendo a calentarse el motor al entrar al patio de la fábrica, ya en San
Jacinto. Este autocarril tuvo frecuentes choques –especialmente cuando
viajaba de noche- con animales que cruzaban los rieles y tuvo también, por
lo menos, un choque de frente con una locomotora, al tomar la última curva
antes de llegar a la fábrica. Como resultado de ésto se construyó una
caseta de guardián sobre una huaca que existía en aquel punto.
La caseta existió hasta 1970 y a la curva se le llamó “Curva del
peligro” o “Curva de San Jose”.
Los otros dos autocarriles eran:
un carro “de cajón”, con un motor Ford, que fue construido
especialmente para llevar el correo y carga valiosa entre San Jacinto y el
Puerto y un auto modelo “T” Ford, convertido para correr sobre rieles,
el cual estaba al servicio de los ingenieros. Como este vehículo, al
contrario de los otros, operaba en una sola dirección, era necesario para
su regreso, levantarlo en masa, sacarlo de los rieles, darle vuelta y
reponerlo en la línea del ferrocarril.
En 1959, las
locomotoras, como medio de transporte de caña desde los campos hacia el
ingenio, son reemplazadas por un nuevo sistema más económico que consiste
en cuatro tractores cada uno halando un trayler.
Ello implica el abandono por completo del que estaba en funciones
anteriormente, que consistía en el acarreo y carguío en el “corte” por
medio de grúas a vapor y con gancho, cargadores de cangrejo, carretas y
tractores y el de transporte ferroviario en carros de fierro y madera de
diferentes capacidades, halados por locomotoras a vapor.
Los gigantescos trailers Fabco tirados por poderosos tractores Caterpillar
DW-15 que llevaban la caña desde el mismo campo de cultivo hasta el
transportador del Ingenio, hicieron que las unidades mencionadas líneas
arriba quedaran fuera de uso.
El patio de la fábrica, antes atiborrado, bullicioso y febril, aparece
ahora silencioso.
Esto ha hecho que la Negociación Azucarera Nepeña S.A., haya decidido
vender todo el riquísimo material ferroviario con que contaba hasta hace, más
o menos, un año. Ya hace poco, fue vendida una Grúa Donkey a la firma Vda.
De Piedra e Hijos –Sociedad Agrícola Pomalca S.A.- y en igual forma
fueron entregadas a los señores Andahuasi State Ltd. 26 carretas de caña
con una capacidad promedio de 3 toneladas cada una.
La Negociación Azucarera Nepeña S.A. tiene otro enorme lote de material
ferroviario dispuesto para su venta. Listos para su venta hay 66 unidades de
transporte ferroviario. En su mayoría, carros, plataformas y trucks de
madera y metal que se utilizaban para transportar la caña y el azúcar.
Algunos son pequeños, fluctuando su capacidad entre 5.5 y 8 toneladas.
Otros en cambio, son grandes, en tu totalidad de fierro y están capacitados
para conducir 24 toneladas de peso.
LOCOMOTORAS
Fueron muy famosas en el Valle de Nepeña las locomotoras que cruzaban sus
tierras. Ellas iban en línea directa desde Quisque hasta el Puerto de
Samanco primero y de Besique después, sirviendo eficientemente en el
transporte de carga y pasajeros. Anteriormente quemaban leña y hace algún
tiempo, a un costo bastante elevado, se les reacondicionó para quemar petróleo.
Sus nombres muy sugestivos son los mismos que tienen las Haciendas y Anexos
que ellas recorrían constantemente. Así tenemos, refiriéndonos solamente
a las que están en venta, los siguientes nombres: “Sute”, cuya
capacidad es de 17 toneladas; “Huacatambo”, de 23 toneladas; “San
Jacinto”, de 23 toneladas; “San José”, de 18 toneladas; “San
Gregorio”, de 23 toneladas; “La Capilla”, de 20 toneladas; y “La
Santa Rosa”, locomotora Diesel de 28 toneladas, la más moderna de todas,
adquirida recién en 1953. Aparte de estas, existían la “Quisque” y la
“Motocachy” que han sido dejadas fuera de uso.
En diciembre
de 1959 ya estaba finalizando el recojo de las líneas del ferrocarril, que
tendidas hace muchísimos años, unían la Hacienda San Jacinto con los
puertos de Samanco, primero; y Besique, después. Los “carrilanos”
trabajan febrilmente y dentro de poco, lo que fue la línea del ferrocarril
más importante del Valle de Nepeña, quedará solo en el recuerdo.
Actualmente por lo que fue la línea, corre la moderna carretera que está
facilitando enormemente el tránsito vehicular entre los pueblos del Valle y
la línea troncal de la carretera Panamericana.
Sin embargo, hasta 1962 permaneció en servicio el tramo de ferrocarril que
iba de Huacatambo a Besique, principalmente para llevar el azúcar a este
puerto, ya que desde 1959 los traylers transportaban totalmente la caña
hasta el Ingenio.
En diciembre de 1962, a ritmo acelerado se viene efectuando el levantamiento
de la línea férrea que unía Huacatambo y Besique, último tramo que
quedaba en servicio del Ferrocarril.
Haciendo
historia podemos citar que esta línea fue levantada en 1926 luego de la
desaparición de la que existía anteriormente entre San Jacinto y Samanco
por acción del aluvión (El Solivín) que azotó el Valle de Nepeña en
1925. Fue precisamente este aluvión el que dio vida a Besique, por cuanto,
antes, los embarques del azúcar producido en San Jacinto se hacían por
Samanco. Arrasado Samanco e inutilizado su muelle hubo necesidad de
acondicionar otro embarcadero, y así nació Besique.
Como encargado de levantar la línea, está el Sr. Francisco Gadea, quién
precisamente por muchos años, al mando de su cuadrilla de “carrilanos”,
fue el encargado del mantenimiento de esta vía de comunicación y de todas
las de ferrocarril (sic) que corrían por otros sectores del Valle. [8]
RESUMEN
El
valle de Nepeña está ubicado en la provincia del Santa, departamento de
Ancash. En este valle se asientan varios distritos: Jimbe, Moro, Nepeña y
Samanco.
Este
ferrocarril tiene su origen a fines del siglo XIX gracias al inglés Swayne
y recorría los dos últimos distritos. En esta época convivían las
carretas haladas por mulas, los vagones tirados por bueyes y las locomotoras
que usaban leña como combustible. Las locomotoras tenían rutas muy cortas
y no llegaban al puerto de Samanco.
El
ferrocarril partía desde Quisque, ubicada en el inicio de la zona alta del
Valle, hasta el puerto de Samanco. La vía principal corría en línea recta
por el centro del valle hasta alcanzar el puerto de Samanco y cruzando los
arenales. Luego del aluvión de 1925, el ferrocarril llegaba a la altura de
la actual carretera Panamericana, doblaba hacia el norte hasta la altura de
Besique. Allí se dirigía hacia el mar, atravesando un túnel. En Besique
terminaba el ferrocarril. En San José, San Jorge, Cerro Blanco, San
Gregorio, Capellanía y Huacatambo salían dos ramales del ferrocarril que
se internaban hacia la derecha e izquierda entre los cañaverales; y luego
se hacían nuevos ramales móviles según las necesidades de transporte de
caña. Así, este ferrocarril servía para transportar caña de azúcar
desde los campos de la Hacienda hasta el Ingenio Azucarero (el Ingenio está
ubicado en el centro del valle de Nepeña, a 22 kms de la Panamericana;
mientras Quisque está a 3.6 kms al este del Ingenio), y para llevar el azúcar
hasta el puerto de Samanco, hasta 1925, y al de Besique, después.
Entre
1959 y 1962 son desactivados definitivamente.
--, "En venta. Material Ferroviario" En Revista del Valle de
Nepeña, Nº 16. San Jacinto (Octubre 1959), p. 13.
--, "Adiós al
ferrocarril" En Revista del Valle de
Nepeña. Nº 18. San Jacinto, Diciembre 1959.
p. 7
[7]
Richard Lockett, "San Jacinto y su historia: The British
Sugar Company Limited" En
Revista del Valle de Nepeña. Nº 6, San Jacinto (Diciembre
1958), p.14 y 15
[8]
--, "Desaparece tramo de línea férrea a Besique". En
Revista del Valle de Nepeña. Nº 53-54, San Jacinto (Diciembre
1962), p. 4.
*
También brindaron informaciones las siguientes personas: Francisco
Gadea, Isabel Vega, Eulogio Echevarría, Marcelino Echevarría, Mercedes Guerrero,
Sr. Armey, Sr. Polo.
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